· Duelo Migratorio ·

¿Sabías que, al migrar, además de tu maleta, te llevas algo más?

La migración, como la mayoría de los acontecimientos de la vida, posee una serie de ventajas y beneficios, como así también un conjunto de dificultades, tensiones y de situaciones de esfuerzo.

Dentro de esta última parte, del lado oscuro y problemático de la migración, es importante mencionar el concepto de «duelo migratorio» teorizado por el psiquiatra español Joseba Achotegui. Poco se habla del mismo y sin embargo todos lo vivimos, ya que nos atraviesa como migrantes. Por lo tanto, cada persona que migra, independiente de la edad, atravesará un duelo migratorio, cuya intensidad y elaboración dependerán de factores externos e internos, que impactarán en su salud mental y física.

El duelo migratorio puede subdividirse en 7 duelos:

1. Duelo por la familia y los amigos: vinculado a las relaciones de apego. Constitutivas y necesarias para el desarrollo de las personas.

2. Duelo por la lengua: pérdida de la propia manera de hablar, de pronunciar, de comunicarse…, y todo sucede al mismo tiempo que se integra la nueva lengua.

3. Duelo por la cultura: se refiere a la pérdida o modificación de las costumbres, de los valores, la forma de alimentarse, etc.

4. Duelo por la tierra: se refiere a la pérdida de los paisaje, colores, olores, luminosidad, etc.

5. Duelo por el estatus social: vinculado a aspectos relacionados con los “papeles”, trabajo, vivienda, posibilidades o no de ascenso social, etc.

6. Duelo por el contacto con el grupo étnico: puede aparecer prejuicios, xenofobia, racismo.

7. Duelo por los riesgos para la integridad física: se refiere a las formas de migrar (viajes peligrosos), el riesgo de expulsión, indefensión, acceso o no a la salud, etc.

El duelo migratorio también afecta a la identidad y como no podía ser de otra manera, la multiplicidad de aspectos que conlleva la elaboración del duelo migratorio (familia, lengua, cultura estatus) dará lugar a profundos cambios en la personalidad del inmigrante.

Sin embargo, lo más curioso de este duelo, diferente a un duelo por una pérdida de un ser querido, es que es parcial y recurrente. Es decir que el país de origen y todo lo que representa no desaparece, no se pierde, pues permanece donde está y en la mayoría de los casos es posible seguir en contacto con él.

Es importante aclarar que la migración no es en sí misma una causa de trastorno mental, pero sí un factor de riesgo si se atraviesan estresores muy altos, si hay

dificultad en la elaboración del duelo migratorio o si el medio de acogida es muy hostil, o existen vulnerabilidades en el migrante. Y no olvidar, que un duelo migratorio mal elaborado puede pasar de generación en generación.

Contar con especialistas que acompañen los procesos migratorios, desde el ámbito psicológico y emocional, lleva a una persona migrante a adaptarse más rápidamente y mejor en el país de acogida logrando mayores probabilidades de éxito en su proceso migratorio.

CECILIA INÉS PELLEGRINI
Psicóloga especialista en migración. Col. 27866
www.migranterapia.com